La seguridad ciudadana es una responsabilidad compartida, y en Pichilemu, las Juntas de Vecinos están demostrando ser un pilar fundamental en la construcción de comunidades más seguras. Su rol va más allá de la gestión de mejoras de infraestructura; se han convertido en verdaderos articuladores de la prevención del delito y la autoprotección vecinal.
Un ejemplo notable es la Junta de Vecinos de Pueblo de Viudas, que ha implementado un sistema de alarmas comunitarias conectadas a los teléfonos de los residentes. «Cuando se activa la alarma, todos los vecinos sabemos que algo está pasando y podemos coordinarnos rápidamente para verificar o alertar a Carabineros», explica su presidente, Carlos González. Este sistema ha disuadido robos y generado un fuerte sentimiento de unidad y apoyo mutuo entre los habitantes.
En el sector de Cáhuil, la Junta de Vecinos ha puesto en marcha un programa de «Vecino Vigilante». A través de grupos de WhatsApp y reuniones periódicas, los residentes comparten información sobre movimientos sospechosos, vehículos desconocidos o situaciones de riesgo. «Nos hemos dado cuenta de que la comunicación fluida es nuestra mejor herramienta. Si vemos algo extraño, avisamos de inmediato a todo el grupo», comenta Sonia Soto, una de las coordinadoras. Además, han organizado charlas con Carabineros para aprender sobre técnicas de prevención y autoprotección.
La Junta de Vecinos de Infiernillo se ha enfocado en la iluminación pública y el mantenimiento de áreas verdes. Tras levantar un catastro de los puntos ciegos y zonas oscuras en su sector, gestionaron con la Municipalidad la instalación de nuevas luminarias y la poda de árboles que obstaculizaban la visibilidad. «Una calle bien iluminada es una calle más segura. Sentimos que ahora podemos transitar con más tranquilidad», afirma una vecina.
Estas iniciativas demuestran que la organización comunitaria es una herramienta poderosa para fortalecer la seguridad. Al trabajar de forma coordinada con las autoridades, las Juntas de Vecinos de Pichilemu no solo previenen delitos, sino que construyen lazos de confianza y solidaridad que son la base de una comuna más segura para todos. ¡La unión hace la fuerza en la seguridad!





